Gabriel CisnerosEN PALABRA EN PIE SE PUBLICAN ARTÍCULOS, POEMAS, CUENTOS Y OTROS TEXTOS DEL ESCRITOR ECUATORIANO GABRIEL CISNEROS ABEDRABBO, ES UN ESPACIO PARA EL ENCUENTRO DE LOS CREADORES CON EL EROTISMO, EL ARTE Y LA PALABRA, ESPACIO AL QUE PUEDEN ACCEDER QUIENES TRASCIENDAN SUS PROPIOS MIEDOS Y SALTEN DE LA CUERDA FLOJA SIN PERDER EL EQUILIBRIO ANTE LOS DEMONIOS QUE NOS ACOSAN EN LA COTIDIANIDAD.
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LA CONTRACULTURA DE LOS PIPÍS DE HIPPIES, PUNKS, YUPPIES, YETIS Y BOBOS...

Palabra en Pie - Articulistas Invitados

Nelson Villacís    

    Uno debe encontrarse a sí mismo sin angustiarse y no dejarse llevar por el esnobismo de buscarse.
    No existe espejo que reproduzca lo que somos por dentro, como tampoco existe un interior con cualidades de espejo. Sé tu mismo, no mates al genio que habita tu adentro. Frota tu lámpara interior, pero, por favor, no pidas tres deseos.
    Te cuento una historia:
    Siglo veinte. Eran mediados de los años cuarenta, cuando la descomposición social urdía por los subterráneos de la más próspera potencia, Estados Unidos de América. Anuncios publicitarios de televisión ofertaban los más variados productos para sobornar la conciencia, creando falsas necesidades, a través de hábitos de consumo para que los ciudadanos comunes se trasformen en compradores compulsivos del “Sueño Americano”.
    Autos, trajes, máquinas de lavar, coser, afeitar jugaban al vaivén de los sentimientos: “Amor por el automóvil”; enjuague de bolsillos para que el Dios dinero aparezca de rostro limpio y otorgue el paraíso en vida.
    Un grupo de gente inconforme, vagabunda y pobre ocupaba una posición de desperdicio humano en estaciones de tren o metro, bajo puentes o cuevas de alcantarilla. EEUU ocultaba esta parte de su historia y expendía alrededor del mundo, un culto, al bautizarse como el sacrosanto modelo de Occidente.
    Sin embargo, para entonces, un grupo de locos poetas nacidos de las entrañas underground de San Francisco y Nueva York  rompía con la regla y desnudaba los estigmas que esta sociedad dejaba para futuras generaciones. Ellos se autodenominaron los “Beat” o “Beatniks”. Los golpeados, heridos, fracasados por una sociedad   que no era exactamente lo que aparentaba.
Carl Salomon, Herbert Huncke, Neal Cassady, Allen Ginsberg, Jack Kerouac, Gregory Corso, Charles Bourroghs, eran entre otros, los líderes más representativos de la nova literatura norteamericana. Amantes  de la música Jazz y Bebop. Nómadas viajeros del autostop o viaje a dedo, denunciaban con descaro la marginalidad, la pobreza, falta de oportunidades. Ellos eran cómplices de un mundo de prostitutas, drogas, homosexualismo.
Escribían una literatura alucinada y desesperada que mostraba el acoso de la superpotencia, en el fondo, nada perfecta, Allen Ginsberg decía con sarcasmo e ironía , como nota a pie de página de su célebre poema “ The  Howl” o “El Aullido”:
        “Santo, Santo, Santo...
        El mundo es Santo, la verga es santa,
        el agujero del culo...
Santa la eternidad en el tiempo; santo el tiempo
en la eternidad “.
-“He visto a los mejores cerebros
de mi generación , perderse,
            esfumarse”

No respetaron ningún estilo gramatical, ni ortodoxia conceptual; crearon su propio estilo.
    Protestaban contra las heridas de la guerra que siempre extermina con los más pobres, denunciaban el abuso que el supuesto desarrollo hace con la naturaleza. Defendían la libertad social y racial asilados en hojas de Hachís y marihuana. Eran jóvenes, herencia de una sociedad corrupta que campante, se maquillada como la más cotizada meretriz; más tarde, ellos tratarían de arreglar lo de “Beat” (Golpeado), por lo de Beato o Beatífico, al decir que fueron atraídos por la naturaleza de la conciencia orientada hacia la meditación , vegetarianismo y espiritualidad de las culturas orientales.   

Pero muchos de ellos se esfumaron a manos de las puertas Psicodélicas que los colocaron en el umbral de la muerte.
      
     Más tarde, a finales de los años cincuenta, un tipo llamado Timothy Leary aparecía en escena defendiendo el uso de alucinógenos para el desarrollo de la conciencia; cayendo en la contradicción de buscar una explicación lógica para el desarrollo espiritual y emocional. Decía que el LSD  es una puerta de la que se aprende más que de un libro; eso influenció a los literatos como Ken Kessey quien se internó voluntariamente por 9 años en un manicomio para escribir sobre las vejaciones que adolecían los pacientes mentales en los sanatorios. El libro se llamó “ Alguien voló sobre el nido del Cuco”. Así como también un gran escritor y pensador como Aldous Huxley, con la ayuda de anfetaminas escribió el libro “Las puertas de la percepción” libro que más tarde influiría sobre el líder de la banda de Rock “The Doors”, del mítico Jim Morrison.
    Timothy  Leary sostenía que el LSD es una cura social, por el contrario, otro estudioso norteamericano también como Ram Dass apuntaba que si bien el LSD es un eficiente transformador de la conciencia perceptiva, su uso debe ser individual y específico para cada caso individual.
    Luego de ellos vinieron los años sesenta y con ello los Hippies a desnudarse públicamente “Paz y Amor” era el lema. Melenas largas y descuidadas, sexo libre, telas multicolores; poesía y droga como religión para obtener el “Paraíso” de la superconciencia.
    El folk, el Rock, eran sus referentes musicales; Bob Dylan, Beatles, The Who, The Doors, entre cientos de grupos.
    Los hippies se mostraban opuestos al mundo de consumo; pues el mismo día en  que el hombre llegaba a la Luna ( cosa que por cierto hay científicos que lo dudan) ellos organizaron el más grande concierto de nudismo, rock y no violencia; se llamó “Woodstock” que reunió a más de 300.000 jóvenes, en su mayoría; aunque también habían adultos y niños, en la quinta de Max Yasgur, durante 72 horas .
Ellos crearon comunas donde el sexo era natural y el cerebro no se esclavizaba a la costumbre, gracias a los escapes que les permitían las sagradas hierbas del cosmos; es decir, mientras los cohetes de la Nasa despegaban al espacio, ellos también despegaban con sensores psicodélicos.
Los hippies lucharon abiertamente contra el Status quo y la guerra de Vietnam; lástima que nunca fueron conscientes que la misma droga que abría las puertas y ventanas de sus sentimientos y mente; más tarde los mataría en vida. Perdieron la noción de las cosas y se extraviaron en la angustia existencialista de no sentirse Nada  –La paz y Amor se consumió entre bocanadas de Peyote, heroína y marihuana  –.
    Jóvenes tan bellos se sacrificaron por no soportar con valentía, el enfrentarse a ellos mismos para superar una sociedad decadente.  
    Vinieron los años setenta y con ellos los Punk, los resentidos a libre albedrío y neuróticos por excelencia. Se tiñeron los cabellos y se los templaron a manera de cerdas de escoba o alambres de púas en un cerco de ganado. Usaban cadenas, candados, pañuelos y eran tan agresivos, tanto en su forma de vestir, bailar y vivir.
    Punk se convirtió en sinónimo de “Hago lo que me viene en gana con mi vida y me cago en el resto” A los Punk aislados y también psicodélicos les pareció estúpido el sueño de paz y amor y pensaron que en el caos es donde mejor están las cosas –El desorden es el principio del orden  –Los Punk de devoraron como leones y hienas.
    Vino la década de los ochenta y surgió un nuevo comité, pero ahora, en cambio , de “Niños bien”, hijos de Papi.
Los Yuppies, los consumidores por excelencia, los que compraron relojes, ropas, novios, novias, carros de lujo y amistades. Los Yuppies eran plásticos por excelencia. El dinero les otorgó supuesta felicidad. “Con dinero compras joyas, hasta gente”, decían.
    Eran bien vestidos siempre enterados del curso de la moda y bien actualizados en cuanto a los nuevos artefactos del Confort.
Estos odiaron y marginaron hasta a la clase media; se sentían la Golosina de la tentación y sólo ante el dinero agachaban la cabeza.
    Los Yuppies eran tarados con Seudo títulos de Nobleza; tan de mal gusto que siempre despreciaron todo lo que tenga que ver con la inteligencia.
    Entonces llegó los noventa y unos chicos un tanto tecnológicos se apoderaron del camino: Los Yetis, niños computarizados hasta en los zapatos : TV de mano por satélite, celular e Internet para hacer, la mal llamada diferencia. Ser Yeti era disfrutar los placeres y agilidad que otorga la tecnología; instruidos por mega wats punto com.
    El Yeti es un despreocupado de lo que sucede a su alrededor y toma al mundo como “Cosas de la Vida”. Es semiformal o deportivo, es decir, acuerdo a la ocasión; su imagen siempre fue con todo tipo de moda. Dio un aspecto de amplio y confundió la inteligencia con el cerebro de un computador.
    Hoy a inicios del Siglo veinte una nueva camada de animalitos entre racional y poco racional aparecen: los Bobos, que significa; Burgueses Bohemios. Son unos niños bien vestidos, con mucho dinero y de apariencia espiritual. Ellos sostienen que no les importa la plata y malgastan jugosas sumas en nuevas terapias alternativas y santos milagreros: Orinoterapia, Hidroterapia, Litoterapia, Magnoterapia, Tai Chi, Yoga, etc. al servicio de calmar sus angustias. Practican cualquier cosa que les suene a cura, baños de lodo,  estiércol, etc.
    Los Bobos parecen ser una derivación de la reflexión espiritual  a la que ha llegado el ser humano; pero lastimosamente son un Snob  más; pues ellos por un lado usurpan, trafican, se enriquecen, son políticos y por otro lado hipócritamente defienden el altruismo, la tolerancia y la expansión del espíritu.
Los Bobos son unos desesperados más por calmar la mea culpa que sienten sus manos a  partir de disfrazada ecología y respeto al corazón. A los Bobos les gusta estar saludables y balancean muy bien sus  dietas.
    Es decir son tan graciosos que por un lado pueden ser dueños de una fábrica de contaminantes y embutidos; y por el otro defender la hidratación, el aire puro y el vegetarianismo.
Bobos, su nombre viene de Burgueses Bohemios, que se divierten, pero se cuidan.
Todos estos grupos no han sido más que buscadores de la nada; algunos de ellos con buenas ideas como los Beat o Hippies, pero que se autoexterminaron con la negligencia de una sociedad poco cabal.
Otros, en cambio como los Punks, los irreverentes con causa, pero sin paz, ni inteligencia.
Los Yuppies y Yetis, orgullosos de su incompetencia como seres humanos, porque lo que vale para ellos es la apariencia. Y los Bobos, los extraviados en sus propias confusiones; ser medio materiales y algo espirituales. Ser medio no sirve, lo que sirve es conectar adecuadamente ambas energías, porque caso contrario  puede haber un corto circuito  a partir de un incendio eléctrico.

Muy positivo no sirve, muy negativo tampoco; esos son fanatismos y el fanatismo lleva al extremismo, a sentirse el  patentador de nuevos dogmas que aparentan  ser democráticos, es decir –Te permito que hables, pero no me gusta lo que dices... Todo está bien, siempre y cuando no pases del dicho al hecho –( El famoso “Consenso”).
Por favor sé tú mismo y no construyas ídolos de barro; las imitaciones no sirven, siempre son malas copias porque alteran a lo real; pues, así la hagas en el más eficaz de los ordenadores; debes darte cuenta que quizás estás sacando una copia mejor en apariencia que la original; pero en realidad es falsa, porque puede engañar de forma más eficaz y el ser humano ya ha sido engañado suficiente.
Es por ello que en lugar de estar viviendo una vida, estás en el fatídico estrés de vivir una muerte. Y la muerte claro que no es mala, pero la diferencia solo la descubre quien verdaderamente sabe las cosas y sobre sí mismo hace conciencia    

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